Recuerdo hace demasiados años, mientras era estudiante de ortodoncia, uno de mis amigos me comentaba, que uno de sus sueños era, ademas de su práctica privada en ortodoncia, que una casa comercial lo buscara y el fuera su conferencista exclusivo. Y la misma historia la he escuchado mil veces de varios camaradas. Por razones del destino las cuales no entiendo, una de las actividades que más pena sola darme (hablar en público), es ahora parte del camino que he decidido caminar.
Ya son unos cuantos años en los cuales he picado piedra en el circuito de conferencistas del mundillo de la ortodoncia, y dentro de mis pros y contras, analizando de manera retrospectiva lo que he hecho, me he dado cuenta de algo, he podido subir y bajar de cuanta plataforma he querido para dar mi mensaje, sin tenerle que vender el trasero a una empresa.
Aunque soy mi propia empresa, Orthohacker. Me he dado cuenta de que no necesito estar con la camiseta de una empresa para poder dar un mensaje a mis colegas. El año pasado dos casas comerciales me invitaron para hablar sobre evidencias en sus eventos, mis camaradas de OrthoClassic y mis camaradas de 3M, yo era el único conferencista independiente en ambos eventos. Y en ambos eventos pude decir absolutamente todo lo que deseaba (aquellos que me han escuchado en vivo saben a lo que me refiero), ya sea que mi voz fuera a favor o en contra de lo que las empresas venden.
Para el mensaje que estoy tratando de llevar a mis colegas ortodoncistas, ser independiente me llega como anillo al dedo (one ring to rule them all). No estoy en contra de los conferencistas patrocinados por empresas, no, no he dicho eso, de hecho varios de ellos son amigos míos, y uno puede aprender mucho de ellos. Y de hecho no podemos dispararnos en nuestro propio pie, le debemos mucho a las empresas. Sin embargo, después de todo este tiempo en que las empresas han podido acomodar entre los primeros lugares de líderes de opinión a personas que claramente tienen conflicto de interés, es momento de ajustar esa balanza, es momento de traer equilibrio a la fuerza (por así decirlo).
Es momento de un nuevo levantamiento de líderes de opinión y conferencistas independientes, los cuales puedan hablar sin tener que “ocultar información no sea que la empresa se enoje”. Ser conferencista es algo que me imagino muy difícil, serlo independiente, es más. Pero la ortodoncia como ciencia lo necesita, nos necesita. Pueden dejar todo en manos de los demas para que ellos lo arreglen, o pueden decidir hacer algo al respecto. ¿Qué hago yo? bueno, digamos que este 2017 haré un poco de ruido, solo un poco.








